Quercus tiene 30 años

Queremos felicitar nuestro compañero Rafael Serra, Director de Quercus así como todo su equipo, por los 30 años y 300 números de la revista. ¡Enhorabuena compañer@s!

Publicado en EFEverde.com

30 años y 300 números de Quercus

Las cifras que bailan en torno a la revista Quercus en este año de 2011 no dejan lugar a dudas: muchos treses y muchos ceros. En efecto, el cuaderno número 300 está a punto de salir de la imprenta, correspondiente al mes de febrero, y en diciembre cumpliremos tres décadas –que se dice pronto– de existencia editorial. Poca cosa para un Quercus de verdad, un roble o una encina, pero un abismo para una publicación que se ha distinguido siempre por su rigor informativo, fuerte compromiso ambiental y obligada austeridad presupuestaria.

El 3 también define bien al equipo de Quercus. En la redacción estamos tres personas, lo cual no deja de chocar a muchos de nuestros lectores cuando conocen el dato. Deben pensar que la revista requiere la nutrida y dinámica redacción de un periódico. Pero no, somos tres: José Antonio Montero, Miguel Miralles y quien firma esta columna, Rafael Serra. Por fuerza, todos hemos de cumplir varias funciones, pero, a efectos prácticos, José Antonio redacta y edita, yo también redacto y edito, además de dirigir la revista, y Miguel diseña, maqueta y coordina. Traducido al román paladino, un servidor se encarga de los artículos de fondo y se traga todas las reuniones, José Antonio hace una labor más periodística, de actualidad, y Miguel, aparte de encajarlo todo en las páginas de la revista, ha de hacer frente también al mucho del papeleo que generamos. A este triunvirato hay que sumar un tercio (¡de nuevo el 3!) de jefa de publicidad, Pilar Perez, que tenemos que compartir con otras dos revistas dentro de la editorial América Ibérica.

Quercus empezó como un empeño personal de dos periodistas ambientales, Teresa Vicetto y Benigno Varillas, que, aparte de atender sus respectivos trabajos, dedicaban los ratos libres y los fines de semana a ir componiendo una revista. No es de extrañar que en aquella época tuviera periodicidad trimestral. Cuando se decidió publicarla cada mes, fue preciso pedir refuerzos y entonces entramos José Manuel Reyero, Ángeles de Andrés, Pedro Martín y yo mismo. Eso fue en el año 1988 y, por avatares de la vida profesional, acepté la dirección de la revista en 1992. En 1998, Benigno y Teresa, hartos de ejercer de empresarios, decidieron vender la cabecera a la editorial América Ibérica, que publica unas veinte revistas especializadas.

En otras palabras, en treinta años han pasado muchas cosas, pero Quercus se ha mantenido más o menos incólume gracias a una suerte de complicidad múltiple, que arranca con los fundadores, sigue con sus suscriptores y lectores –capaces de apostar a ciegas por una revista que aún no existía– y no termina en el equipo de redacción, sino que se prolonga por los nuevos propietarios, los colaboradores que con frecuencia se niegan a cobrar, los anunciantes que valoran nuestra influencia y un montón de amigos, profesionales o ayudantes temporales que han desfilado por Quercus en estos treinta años y han contribuido a hacer de ella una revista de referencia en eso tan delicado y polémico que ha dado en llamarse conservación de la biodiversidad.

Rafael Serra

Director de Quercus

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