APIA visita el proyecto de recuperación de la cantera de Yepes y Ciruelos, en Toledo

El pasado 24 de mayo socios de APIA visitamos el proyecto de recuperación de la cantera de Yepes y Ciruelos (Toledo), que lleva a cabo LafargeHolcim.

MIGUEL ÁNGEL ORTEGA | LafargeHolcim nació en 2015 de la unión de las compañías Lafarge y Holcim y, con 115.000 empleados, es la compañía líder en el sector de los materiales de construcción. Cuenta con más de 1.000 canteras distribuidas en 90 países, de las cuales más de 50 están en España, extrayendo en ellas áridos y materias primas para cemento.

LafargeHolcim restaura los terrenos de sus canteras con el objetivo de lograr un impacto positivo sobre la biodiversidad. La cantera de Yepes – Ciruelos se ubica al noreste de la provincia de Toledo, en la denominada Mesa de Ocaña.

Socios de APIA durante la visita a la cantera de Yepes – Ciruelos, en Toledo, el pasado 24 de mayo

La visita se inició en el Centro de Interpretación Natural Mesa de Ocaña, construido en el marco del proyecto de restauración para promover el conocimiento del entorno natural de la Mesa de Ocaña. Allí nos recibieron la Directora de Medio Ambiente de LafargeHolcim, Pilar Gegúndez, y colaboradores del proyecto, como el profesor de Ciencia del Medio Ambiente de la UCLM Santiago Sardinero y los técnicos Beltrán de Ceballos y Antonio Morcuende. Tras una detallada presentación, iniciamos un recorrido por la zona restaurada.

El paisaje llama la atención, porque no está cultivado, como ocurre con la mayor parte del territorio circundante, ni tiene el aspecto de los cerros y superficies donde crece vegetación silvestre (fundamentalmente el esparto). Se nota que allí está pasando algo distinto. Ese algo es que se está favoreciendo el trabajo de la propia naturaleza. En lugar de plantar árboles, que es en lo primero que se piensa cuando se habla de restauración del medio natural, se prioriza la regeneración natural, respetando las distintas fases de la sucesión vegetal. Por ello, de momento son los pequeños arbustos, como el tomillo, los que tienen el protagonismo, aunque en algunas zonas hay arbustos de más porte, como la jara blanca, la efedra o el espino negro, y árboles como el almendro. Además, se han plantado encinas y coscojas.

El pítano es un endemismo ibérico de carácter estenócoro que se encuentra protegido legalmente

El equipo responsable de la restauración está aprovechando los microclimas asociados a los distintos relieves creados por la actividad extractiva para incrementar la biodiversidad vegetal, integrada actualmente por más de 330 especies. El proyecto pretende también reforzar las poblaciones de especies en peligro de extinción, como el pítano (Vella pseudocytisus). Para favorecer la polinización natural, se han colocado colmenas que son explotadas con técnicas ecológicas.

También la fauna está siendo objeto de atención. Los taludes dejados por la cantera son un lugar idóneo para que los animales instalen sus nidos y madrigueras. Entre ellos están las rapaces nocturnas y el abejaruco; este último se ve atraído por las colmenas, ya que las abejas son su principal alimento. Además, se ha construido una charca, que beneficia a la fauna en su conjunto, y puede ser de especial utilidad para los anfibios.

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LafargeHolcim subraya que un aspecto clave del proyecto es la cesión de recursos ecosistémicos a la población del entorno: recogida de almendras, setas, caza, senda botánica, un mirador y un observatorio de aves, rutas cicloturistas … Según un estudio encargado por la compañía, el valor económico anual de estos servicios ecosistémicos supera los 600.000 € y unas 15.000 personas se ven directamente beneficiadas por la restauración.

En nuestro camino de regreso al Centro de Interpretación nos cruzamos con un grupo de escolares, guiados por monitores de la asociación Brinzal. Ellos, como nosotros, han tenido la oportunidad de conocer uno de los más importantes proyectos de restauración ecológica de zonas semiáridas que se lleva a cabo en España.

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