La Naturaleza; nuestra mejor vacuna

https://youtu.be/g2h8TTOyA3E

Hoy Día Mundial del Medio Ambiente no puede ser un día más. Ni siquiera un año más. Este cinco de junio, no es uno más. En los últimos tres meses hemos vivido una pandemia que nunca hubiéramos imaginado ni en el mejor de los libros de ciencia ficción. Miles de personas fallecidas, millones de afectados, decenas de millones confinados en sus casas…y mientras, la Naturaleza siguiendo su curso, de la mejor manera que sabe: con libertad.

Esta crisis, que indudablemente tiene un origen ambiental ha sido propiciada por los desmanes que los seres humanos hacemos todos los días y en todos los rincones del planeta. Lo dramático de esta situación es que ha sido real y provocada por la que se supone que es la especie más inteligente de la Tierra.

Hoy 5 de junio es preciso recapacitar y pararse a pensar sobre el origen de esta pandemia, con un único objetivo: no volver a cometer los mismos errores. Se conoce, de una manera avalada por la ciencia, el origen del coronavirus, y este no es otro que la sobreexplotación de la biodiversidad.

Que cada día la deforestación arrase cientos de hectáreas; que los mares se esquilmen por toneladas; que las industrias contaminantes sigan emitiendo gases de efecto invernadero o que nuestros hábitos de consumo no se hayan modificado, hacen que el equilibrio que mantiene la supervivencia del ser humano se incline hacia uno de los lados.

A estas alturas del año, y a pesar de la pandemia de estos últimos meses, ya hemos consumido los recursos naturales que teníamos para todo el 2020 y hemos superado la capacidad del planeta para reponerlos. Nos comemos cada doce meses 1,6 planetas, es decir, estamos viviendo de las rentas e hipotecando el futuro.

Sólo con ecosistemas sanos y una rica biodiversidad podremos evitar nuevas pandemias. Ya no sólo es cuestión de dejar de destruirlos si no que ha llegado el momento de reconstruir todos aquellos que hemos maltratado. Es el momento justo para recuperar nuestro patrimonio natural.

La Naturaleza es nuestra mejor vacuna, y aunque a veces se nos olvida, los humanos somos Naturaleza y dependemos de ella. Lo que respiramos, lo que comemos, con lo que nos vestimos y hasta el dinero con el que pagamos está hecho con materias primas que proceden de la Tierra.

Cuando en 1974 las Naciones Unidas decretaron que todos los 5 de junio serían el Día del Medio Ambiente, la sociedad era otra. Lo hábitos eran otros. La sensibilidad social era otra. Desde esa fecha hasta ahora muchas cosas han cambiado en nuestra forma de relacionarnos con nuestro entorno: existe una mayor concienciación social en pro de la Naturaleza; los movimientos sociales que tienen en su ADN los valores de la sostenibilidad y respeto a la biodiversidad se han multiplicado; la educación ambiental como base para la formación de futuros defensores de la convivencia respetuosa con el entorno, forman parte de los preceptos de la educación de nuestros hijos; los productos o servicios, que desde su concepción piensan “en verde” se han convertido en la quinta revolución industrial; que el futuro que nos espera está basado en los conceptos de sostenibilidad, respeto y concienciación es algo por lo que todos apostamos. Todo ello ha sido fruto de la propia evolución de la sociedad.

Pero no nos podemos parar ni ahora ni aquí, tenemos que seguir dando pasos y asumir como propia que la Hora de la Naturaleza ha llegado. Que apostar por la biodiversidad es hacerlo por un valor seguro.

Desde la Asociación de Periodistas de Información Ambiental, APIA, vamos a ayudar a comunicar que un futuro verde es el único posible. Hemos tomado partido por el planeta y no vamos a ser neutrales en la defensa del medio ambiente. Creemos a la ciencia. Creemos en los hechos y sabemos que la comunicación ayudará a conseguir un ecofuturo.

Desde esta tribuna y en un día tan especial para nosotros, pedimos, reclamamos a los directores, editores y redactores jefes que no miren para otro lado y que apuesten por la información ambiental en sus medios. Que vean la transversalidad de este tipo de informaciones. Que no sigan relegando estas noticias a breves. Que no sólo hablen o escriban cuando se produce una catástrofe.

Los medios deben aportar propuestas desde sus páginas, desde sus programas o desde sus pantallas y para ello deben empezar a crear su propia trayectoria ambiental. Deben apoyar al periodista que propone estos temas. Deben incentivar estos temas. Deben tener sus redacciones abiertas para recibir informaciones verdes. Tienen que tener una sección fija en sus periódicos, revistas, programas de radio o informativos de televisión o medios digitales, de temática ambiental. Apostar por una información verde de calidad les reportará nuevos lectores, oyentes o espectadores y les hará ser más influyentes sobre una sociedad que camina decididamente hacia la sostenibilidad.

Para que ciudadanos, empresas e instituciones sean conscientes de la importancia de una rica biodiversidad, los medios de comunicación tienen que hacer un esfuerzo por informar y explicar los vínculos entre la Naturaleza y la salud, y el bienestar, y el desarrollo, y la convivencia, y la paz, y la...

Por eso, en este Día del Medio Ambiente, desde APIA pedimos a los directores, editores y redactores jefe que apuesten por la Naturaleza y por la información ambiental, porque es la hora de la Naturaleza y es el momento de la información ambiental.

María García de la Fuente, presidenta de APIA

 


María García de la Fuente

Informadores por el clima

María García de la Fuente
María García de la Fuente, presidenta de APIA

El momento es único, y los periodistas ambientales estamos viendo una explosión de la información ambiental nunca registrada hasta el momento. Las noticias de cambio climático han hecho que cada día los medios de comunicación recojan de forma cada vez más destacada la información meteorológica, sobre contaminación, y de impactos en la salud, en la biodiversidad, la agricultura o en la economía. La información ambiental importa e interesa. Si hay ese despliegue informativo, es que al público le interesa.

La Cumbre de Acción Climática de la ONU, celebrada esta semana en Nueva York, ha puesto el foco en la urgencia de actuar, de hacer frente ya a los impactos del cambio climático que son reales en la vida de las personas.

Es el momento de la acción y para eso es imprescindible contar con buena y rigurosa información. Tomar decisiones requiere personas informadas y por eso la labor del periodista es hoy más importante que nunca. El contraste de fuentes y dar voz a los expertos acreditados es tarea diaria de los profesionales de la información.

Cuando leemos que los últimos cuatro años han sido los más calurosos de la historia y las temperaturas invernales del Ártico han aumentado 3 °C desde 1990, debemos saber quién lo dice y qué datos maneja. Y cuando oímos que el verano de 2019 ha sido seco, y que las precipitaciones del año hidrológico y del año natural, un 15% y un 23% respectivamente por debajo de lo normal, convierten a estos años en los terceros más secos del siglo, la fuente es importante. En este caso la AEMET.

Trabajar con datos, saber ponerlos en contexto, recurrir a las fuentes indicadas y detectar bulos, es donde los periodistas ambientales nos sentimos como pez en el agua. Los periodistas ambientales estamos empoderados para entender lo que está pasando. La transformación social y económica que ya está en marcha, y tiene un trasfondo ambiental.

El cambio climático y la pérdida de biodiversidad son fenómenos de escala planetaria y que afectan a todos sus habitantes, aunque no en la misma medida. Desde mayores a niños, hombres y mujeres, asiáticos y europeos. La extensión de los efectos ha llevado a la movilización de los jóvenes. Los hijos y nietos han tomado las calles y han alzado la voz para exigir a los gobiernos, empresas e instituciones que actúen.

La ONU propone acciones en finanzas para impulsar la descarbonización; en transición energética para acelerar el cambio de combustibles fósiles hacia la energía renovable; en transición industrial; medidas basadas en la naturaleza; acción local y en ciudades; y acciones de resiliencia y adaptación.

En estos seis campos hay que integrar a los jóvenes, porque son los que lo van a implementar las acciones en el futuro y los que hoy se están movilizando por el cambio.

Desde la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA) nos sumamos al Manifiesto por la Huelga mundial del Clima del 27 de septiembre porque como recoge el texto “los medios de comunicación tienen un papel fundamental para transmitir esa realidad”. Los medios son los que dan voz a la comunidad científica, contrastan datos, recaban las consecuencias y cuentan la realidad.

En un mundo donde se prima la inmediatez de las redes sociales no se pueden saltar pasos y publicar sin contrastar. Los medios de comunicación, ya sean en su versión online o en papel, radios o televisiones, transmiten noticias, no rumores, por eso el periodista sigue siendo necesario.

Los medios de comunicación tienen un papel clave en la lucha contra el cambio climático también. Desde los medios se pueden contar las acciones concretas que ya se están realizando, acciones que en muchas partes del mundo suponen la mitigación de los efectos del cambio climático, la adaptación y la resilencia. Ejemplos de cómo es posible reducir las emisiones, la contaminación, mejorar la salud de los ciudadanos, consumir de forma respetuosa con la biodiversidad y adaptar los negocios a un mundo cambiante.

Les dejo algunos ejemplos de lo que APIA hace, en su ámbito, frente al cambio climático: en cada una de nuestras jornadas trabajamos con proveedores de comercio justo y ecológico, potenciamos el trabajo en red y por videoconferencias para reducir los desplazamientos, optamos por el tren frente al avión cuando es posible, calculamos la huella de carbono de nuestro Congreso bienal y compensamos las emisiones en un proyecto en la Amazonía peruana, trabajamos con proveedores locales, usamos al transporte público y fomentamos el reciclaje.

Más de 60 medios de comunicación, entre ellos APIA, se han adherido al Decálogo de recomendaciones para informar sobre el cambio climático, que promovió ECODES. Destacaré cuatro puntos fundamentales a la hora de informar sobre el cambio climático: incidir no sólo en los impactos del cambio climático sino también en las causas y las soluciones; conectar el fenómeno del cambio climático con realidades cercanas en el espacio y tiempo para demostrar que el cambio climático no es futuro sino presente; divulgar la investigación científica en torno al cambio climático; y contar con redacciones especializadas.

Es fundamental que los ciudadanos se sientan identificados con el fenómeno del cambio climático, que no les sea ajeno, porque son parte de la solución y como consumidores, clientes y pacientes sus decisiones, nuestras decisiones, son importantes y tienen sus efectos en el modelo de sociedad que queremos tener.

Para que los ciudadanos, empresarios y políticos estén bien informados, una prensa especializada es indispensable. La especialización en medio ambiente es fundamental para que los textos y reportajes sean rigurosos. El medio ambiente necesita de periodistas especializados, que dominen el lenguaje climático y que huyan de tecnicismos. Las redacciones deben contar con periodistas que sepan la importancia de lo que nos jugamos y que sepan ver la trasversalidad de la información. Un periodismo de calidad necesita profesionales que cubran los temas ambientales de forma continuada, sin ser el periodista para todo. La mejor forma de asegurar un trabajo independiente, riguroso y de calidad es garantizando una remuneración digna a los profesionales de la información encargados de desarrollarlo.

Para que el ciudadano se sienta informado en materia de cambio climático, son necesarias secciones fijas en prensa escrita y digital, así como en las escaletas de los programas de radio y televisión, destinadas a abordar temas relacionados con la sostenibilidad, el medio ambiente y el calentamiento.

El cambio climático es una realidad y los periodistas ambientales estamos aquí para contarla.