¿Cómo comunicar algo tan complejo y urgente como es la crisis climática?

El pasado 29 de noviembre, un día antes del arranque de la #COP28, el embajador Hugh Elliott y la presidenta de APIA - Asociación de Periodistas de Información Ambiental María García de la Fuente se reunieron con un grupo de expertos, periodistas ambientales, think tanks y representantes de partidos políticos para debatir e intercambiar conocimiento sobre la mejor forma de comunicar este reto.

Durante el encuentro, varios de los asistentes, hicieron una serie de pronósticos y peticiones que tras días de negociaciones, una vez finalizada la 28ª Conferencia de las Partes (COP) podemos decir sí se han cumplido o no.

A la pregunta ¿cómo se debe comunicar una cumbre del clima de forma efectiva? María García dijo que “las COPs se cubren desde dos puntos de vista: Uno, el acuerdo al que se llegue. En este caso esperemos que haya un acuerdo de financiación y tenemos que ver cómo queda recogida la prohibición del uso del combustibles fósiles. Estos yo creo que son los dos grandes temas en los que nos vamos a fijar en la COP28”. Por otro lado insistió en que cualquier solución hay que acercarla al público. “En este caso concreto en España necesitamos ver cómo se va a implementar esa adaptación y mitigación del cambio climático. Es prioritario conocer muy bien el foco internacional, sin olvidar nunca el foco más cercano”.

¿Cómo comunicar sin caer en la ansiedad y la fatiga? A esta pregunta Bruno Martín, fundador de Ecoinsomnes dijo que “está claro que vamos a tener que hacer un cambio en nuestro estilo de vida. Pero yo creo que una de las claves es dejar de enfocarlo sólo como un sacrificio y empezar a contarle a todo el mundo todas las cosas que vamos a ganar con ese cambio. Por ejemplo, el cambio en las ciudades yo nunca lo haría diciendo que tienes que dejar el coche, lo vendería sobre cómo vas a empezar a ganar espacios más respirables y como vas a poder llegar andando y en bici a los sitios. ¿Quién no va a querer eso? ¿Quién no va a querer una ciudad más habitable? Pues así con todo”.

 

¿Qué sucedió en Dubái?

La presidenta de APIA hizo una serie de pronósticos que, además de tratarse, en mayor o menor medida se han cumplido. Elisenda Pallarés, en Climatica.lamarea, ha recogido que tras 14 días de negociaciones, la 28ª Conferencia de las Partes (COP) fue oficialmente clausurada el pasado 13 de diciembre. En efecto, tras una intensa noche de negociaciones, los casi 200 países participantes en la COP28 llegaban a un acuerdo que mencionaba por primera vez la necesidad de “transitar para dejar atrás los combustibles fósiles” en el documento del Balance Global.

“Para muchos países, especialistas científicos, organizaciones internacionales y activistas climáticos, el texto final es poco ambicioso, ya que no marca una fecha límite para el petróleo, el gas y el carbón”, recalca Pallarés. Pero el acuerdo sabe a victoria, ya que llegó después de un primer borrador que no mencionaba a los combustibles fósiles y que fue calificado de “inaceptable” por países como España.

Dice Pallarés que la ministra española de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha celebrado el acuerdo alcanzado en esta COP28 de Dubái: “Han tenido que pasar más de 30 años”, desde la cumbre de Río, para “poner el foco en un mundo más allá de los combustibles fósiles”. Además, recalca Ribera, tras estas tres décadas, por fin se ha iniciado “un nuevo debate sobre la financiación a prueba del clima”.

La Cumbre ha finalizado y como recoge Alberto Alonso de la Fuente, Head of Public Alliances de Impact Hub publicado en efeverde.com, es un logro, pese a que “los acuerdos de la COP no son vinculantes para los países. Es muy destacable que se haya aprobado el primer fondo de compensación para los países del Sur más afectados por el cambio climático, y el dinero saldrá de los países industrializados del Norte, colocando una primera piedra de justicia climática, que es insuficiente pero que marca un precedente a escalar en el futuro. El acuerdo también recoge el objetivo de triplicar la capacidad de energía renovable a nivel mundial y duplicar el promedio global de mejoras en la eficiencia energética para 2030”, destaca Alberto Alonso.

Ahora toca trabajar

Las previsiones parece que se han cumplido ahora toca trabajar, sobre todo para las próximas cumbres, como recogió María García, presidenta de APIA en el encuentro con el embajador del Reino Unido, “en comunicación del cambio climático es y será fundamental acercar al ciudadano las decisiones políticas y explicar acciones que puedan llevar a cabo las personas en su día a día”. Además, “estamos seguros que el periodismo de soluciones y en positivo puede ayudar a ver proyectos reales, ya en marcha, siendo ejemplos a seguir de acciones de adaptación y mitigación del cambio climático”. Y algo muy importante para la sociedad y para la prensa: “el conocimiento y la educación son esenciales para el cambio de hábitos que nos exige el cambio climático, siendo también muy necesario que los científicos comuniquen más para sensibilizar”, concluye la presidenta de APIA.


Visitamos la Laguna de El Hito y vemos las primeras grullas

¡Las grullas ya están aquí! Se han hecho esperar, pero por fin han llegado a la península. Han viajado con más de un mes de retraso en su migración desde el centro de Europa debido a las altas temperaturas que se están registrando en todo el continente, como consecuencia del cambio climático.

Las grullas solían llegar a la península en octubre, pero este año han retrasado su invernada, apareciendo a finales de noviembre. Con su cuerpo esbelto, patas y cuello largo, tienen un vuelo muy característico a la puesta de sol, cuando acuden juntas y en formación a sus dormideros en los humedales. Todo un espectáculo maravilloso.

Uno de los lugares que escogen a las grullas cada invierno es la Laguna de El Hito, en la provincia de Cuenca. La laguna era de propiedad privada, pero gracias a un proyecto Life, la Fundación Global Nature ha adquirido 406 hectáreas, casi la mitad de la laguna, para dedicarlas a la conservación, y que especies como las grullas puedan pasar el invierno, hasta que en marzo regresen al norte y centro de Europa.

El proyecto Life se desarrolla desde 2021 en la Laguna de El Hito, y un grupo de periodistas ambientales de APIA la visitamos recientemente. La laguna es estacional y se seca en verano. Los meses de otoño e invierno suele tener una profundidad de 30 cm de agua, ideal para que las grullas duerman. Forma parte de la Red Natura 2000, es Lugar Interés Comunitario (LIC), humedal Ramsar y Zona Especial Protección para Aves (ZEPA).

La principal amenaza para la laguna es la agricultura intensiva que se desarrolla alrededor, con muchos fertilizantes y herbicidas. El arrastre de tierras de sus alrededores ponía en peligro la laguna por el riesgo de colmatación, de ahí la importancia de una gestión conjunta con los agricultores. Además, las grullas eligen esta laguna porque disponen de alimentos cercanos en los campos de cereales que la rodean, y los agricultores las veían como una amenaza.

La Fundación Global Nature también trabaja con los agricultores de la zona para que siembren más de lo necesario y ese excedente sirva para alimentar a las aves esteparias, como grullas o sisones. Además, también dejan parte de sus cultivos en barbecho con una cubierta vegetal para que los suelos se recuperen, a cambio de una compensación económica.

Para recuperar la laguna, han retirado 60 camiones con escombros y basuras, han eliminado más de 7 kilómetros de vallados que la dividían y han quitado torres de alta tensión ya en desuso. Pero no se queda aquí, están plantando lavandín en los alrededores para proteger la laguna y que actúen como filtros de agroquímicos y fijen suelo.

La laguna se encuentra entre los términos municipales de El Hito, con 120 habitantes, y Montalbo con 770 habitantes, a los que se han unido ya 750 grullas y que pueden convertirse en un reclamo para el turismo de naturaleza.

Muchas gracias a nuestro socio José López-Cózar por las imágenes y por una visita formativa en el campo tan interesante.


Ya tienes todas las ponencias de nuestro XV #CongresoAPIA

La Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA) celebró su XV Congreso en un evento que reunió a informadores ambientales, en Madrid, los días 21 y 22 de noviembre en el Círculo de Bellas Artes, Madrid

Este año, en el que España ha vivido una sequía como no se recordaba, tuvo por lema “El agua cuenta”, con el objetivo de analizar en profundidad los desafíos y los conflictos que se generan en torno a este recurso imprescindible para la vida y cómo esta situación se enfoca en los medios de comunicación, la vía por la que se trasladan a la sociedad.

La XV edición, inaugurada por el secretario de Estado de Medio Ambiente Hugo Morán, contó con una conferencia de apertura del escritor Julio Llamazares.

Los retos y los conflictos de la información en torno al agua centraron dos días de debates y presentación de proyectos, en los que la inteligencia artificial también tuvo su hueco.

El programa interactivo por mesas y casos prácticos, ya se puede consultar aquí.

Se han abordado las principales problemáticas relacionadas con el acceso al agua, con un enfoque centrado en España, uno de los países del mundo más expuestos a su escasez en los próximos años, según los estudios científicos, debido al cambio climático y la sobreexplotación del recurso.

Si quieres visualizar el programa por bloques sigue estos pasos:

-Jornada 21 noviembre Mañana

-Jornada 21 noviembre Tarde

-Jornada 22 de noviembre Mañana

 


Julio Llamazares ha querido compartir con nosotros la presentación que hizo en nuestro XV #CongresoAPIA: Benet y yo: distintas formas de mirar el agua

Benet y yo: distintas formas de mirar el agua

 

JULIO LLAMAZARES

Hay distintas formas de mirar el agua, depende de cada uno y de lo que busque. También de la propia historia, de la peripecia biográfica personal o colectiva, de la necesidad o de la abundancia de agua en una región o país concretos, de la capacidad de metaforización de la realidad o de la nula imaginación o inclinación a la fantasía de las personas. El agua, como cualquier otro elemento de la naturaleza, sólo que con más poder de influencia en la vida de las personas debido a su fragilidad y su escasez y a su necesidad para la supervivencia humana, admite muchas miradas distintas y, por lo tanto, alienta pasiones y sueños muy diferentes.

El sueño de Juan Benet, escritor y constructor de presas hidráulicas (entre ellas la que sepultó mi pueblo) fue siempre el de convertir España en una red de ríos comunicados entre sí merced a grandes trasvases de manera que el agua del norte llegara al sur del país, más necesitado de ella por su menor pluviosidad: “Si yo fuera presidente del Gobierno – escribía en una recopilación de textos técnicos de 2009 para el Colegio Oficial de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Murcia titulada, a imitación de un programa de la televisión de entonces, Si yo fuera presidente. La hidráulica como solución a las necesidades hídricas - , mi ejercicio se señalaría por el intento, coronado por el éxito, de corregir mediante la hidráulica el desequilibrio hídrico español de una vez y para varias generaciones”. Visto así, el sueño de Juan Benet es moralmente intachable en tanto que propone el reparto entre todos los españoles de un bien escaso como es el agua, sueño que sería perfecto si, a cambio de ello, las regiones productoras de otros bienes precisamente por su situación geográfica también los repartieran con las que les dan el agua, algo que hoy por hoy no sucede. Aparte de que desde el punto de vista medioambiental existen más que fundadas dudas sobre la bondad del sueño benetiano aunque solamente sea porque los ríos, contra lo que algunos creen, no son simples cauces transportadores de agua, sino que sirven también como elementos de humidificación y aporte de nuevos limos a las riberas por las que pasan o a los deltas en los que desembocan, sin contar con su condición de hilos vertebradores de vida, cultura y economía.

En el extremo opuesto al de Juan Benet estarían todos esos que han hecho de la ecología una religión moderna. Me refiero a esas personas, normalmente agrupadas en asociaciones, unas más radicales y otras menos, que, con el pretexto de respetar la naturaleza incluso cuando ésta no nos respeta a nosotros, mantienen una postura extremadamente conservadora respecto de los ríos y otros aportes de agua que les lleva a oponerse incluso a aprovechamientos de éstos indispensables para las poblaciones de su alrededor. Es otra forma de ver el agua, de mirar ese elemento que, por indispensable y difícil de conseguir a menudo (sólo la naturaleza la produce cuando y donde le parece), no es tan caro como debería. Quiero decir: tan cuidado y aprovechado como su valor demanda.

Entre esos dos extremos, el del soñador Benet y el de los conservancionistas más radicales, hay mil maneras de mirar el agua. Desde la juvenil y romántica que llena la cabeza de fantasías a la literaria de un viejo vecino mío ya fallecido, un campesino llamado Ovidio, de aspecto más cercano al de Sancho Panza que al de don Quijote pero que sostenía como la cosa más natural que el agua se duerme por las noches (el que se dormía era él mientras esperaba el turno para regar sus prados tumbado al lado de las acequias), desde la melancólica de los enamorados parisinos o venecianos, esos que tiran las llaves de sus candados de amor al Sena o a los canales de la laguna de Venecia desde los puentes a cuyas barandillas los sujetan con grave riesgo para estos últimos, a la utilitaria de los agricultores de cualquier lugar del planeta. Todas son igual de reales, por más que algunas nos parezcan más fantasiosas.

En medio de todas ellas, pero alejada de las dos extremas (la de quienes contemplan el agua como un bien a aprovechar a toda costa, incluso a cambio de violentar la naturaleza y, si hace falta, la vida de las personas, y la de quienes la consideran algo sagrado y por lo tanto tan intocable como si fuera una divinidad), mi forma de mirar ese líquido elemento que tantas pugnas y discusiones provoca es, como corresponde a mi condición, más literaria que materialista. Lo cual no quita para que, al mismo tiempo, comprenda tanto su dimensión real como su consideración política y económica.

Esta última comencé a entenderla muy pronto cuando el pueblo en el que me nacieron fue borrado de los mapas por un embalse del río junto al que aquél había surgido hacía posiblemente un par de milenios. Mi corta edad por aquellos tiempos (años 60 del siglo XX) junto con la circunstancia de que mi familia se trasladó a vivir otro sitio antes de que comenzaran las obras, por lo que yo no las presencié, no impidió que entendiera la tragedia que para los vecinos de Vegamián y de las otras siete aldeas vecinas a los que la presa del río Porma expulsó de sus casas y arrancó bruscamente sus raíces, entendimiento que se haría más preciso cuando, pasados algunos años, no muchos, pude ver y hasta tocar los esqueletos de aquellos antiguos pueblos merced a una circunstancia poco habitual como fue el vaciado completo del embalse para proceder a una revisión de la presa. Los poemas que escribí en aquellos días y que no llegaron a fructificar en libro, tan fuerte era mi emoción, y la historia que rodamos en aquellos escenarios tremebundos aprovechando su breve vuelta a la luz para integrarla en una película que se estaba filmando en aquellos días: El filandón, de José María Martín Sarmiento, son las pruebas de ese entendimiento y de la conmoción dramática en la que me sumergió. Hasta entonces yo sabía que el agua había anegado mi pueblo y otra media docena como él, sepultado para siempre sus paisajes y los recuerdos de sus vecinos (no así los míos, pues me fui de él tan pequeño que ni siquiera alcancé a tenerlos) para regar los de otras personas, pero ignoraba hasta qué punto sus efectos destructores habían sido tan importantes. Fango, paredes rotas y desventradas, tejados alejados como barcos de sus sitios primitivos, casas caídas, puertas podridas y rotas, objetos enterrados en el lodo que reaparecían al revolver en él… El paisaje de Vegamián estaba más cercano a la visión de una película de terror que a la placidez que sugieren cuando están llenos esos embalses que enmarcan normalmente montañas y paisajes hermosísimos por cuyas carreteras los automovilistas pasan contemplándolos con admiración.

Mi conmoción a raíz de aquella visión (una conmocción visual, pero también poética y literaria) coincidiría en el tiempo con la recuperación por el gobierno español de la época (años 80 del siglo XX, recién recuperadas la libertad y la democracia en el país) de un viejo proyecto hidráulico comenzado por el régimen de Franco pero inacabado a la muerte del dictador, así como la puesta en marcha de algunos otros proyectados, como la mayoría de ellos, en tiempos del Regeneracionismo. Los sucesos de Riaño, con todas sus circunstancias dignas de olvido (la actitud de unos gobernantes de filiación socialista que hasta pocos años criticaban las grandes obras hidráulicas del franquismo y que de pronto pasaban a promoverlas, la insensibilidad con la que las acometieron, la dureza con la que reprimieron a quienes se oponían a su culminación, el egoísmo y la insolidaridad de los presuntos beneficiarios por el cierre de la presa de Riaño, ya fueran las compañías hidroeléctricas o los agricultores de la Tierra de Campos leonesa y castellana, que reclamaban aquél sin preocuparse por los perjudicados, incluso amenazándolos – a ellos y a quienes los apoyábamos - por manifestarse en contra), me sumergieron en un sentimiento mezcla de desconsuelo y de ira que perduró en mí mucho tiempo y aún perdura en cierto modo. Aunque el que acabaría triunfando fuera el de la melancolía, quizá por aquello que decía Ortega y Gasset de que el esfuerzo inútil conduce inexorablemente a ésta.

Por aquellos años también conocí en Madrid al autor de la presa bajo la que desapareció mi pueblo. Semirretirado ya de su trabajo como ingeniero y convertido en un escritor prestigioso, que no famoso (su literatura no se lo permitía), Juan Benet se había vuelto una figura con una gran influencia en la vida literaria y política española. Habitual de las noches madrileñas, que yo vivía también con intensidad (recién llegado de mi provincia, todo me resultaba atractivo), no tardamos mucho tiempo en conocernos, ya que teníamos algún amigo común y frecuentábamos los mismos cafés y bares de copas. El ya sabía de mi existencia y sentía curiosidad, por lo que yo no tardé en saber, por aquel joven poeta que había nacido en un lugar que para él era muy significativo, no sólo por haberlo sepultado con la primera presa que dirigía como ingeniero sino por servir de trasunto escénico de la primera novela que escribía precisamente mientras se elevaba aquélla: Volverás a Región, una novela que hoy es ya un hito de la literatura española del siglo XX. Por mi parte, mi curiosidad por Juan Benet era más literaria que personal y, dentro de ésta, además, el rechazo primaba sobre cualquier otro sentimiento. Aunque yo no había sufrido directamente las consecuencias de su primera obra de ingeniería, le consideraba culpable del sufrimiento al que había condenado a mis antiguos vecinos de Vegamián, a muchos de los cuales vi llorar numerosas veces al recordarlo incluso muchos años después de desaparecido el pueblo. Así que nuestro primer encuentro fue un tanto hosco, pese a que ni siquiera hablamos de lo que nos unía. Tendría que pasar el tiempo para que trabáramos cierta familiaridad, que nunca pasó de ahí aunque nos vimos bastantes veces (incluso yo lo entrevisté una vez para un programa de televisión en el que trabajé algún tiempo en los años 80), entre otras cosas porque polemizamos públicamente en la prensa sobre el cierre del pantano de Riaño y sobre la política hidráulica de los gobiernos socialistas de Felipe González, en la que Juan Benet influyó bastante y sobre la que disentíamos radicalmente, como es natural.

Sin dejar de hacerlo hasta hoy, con los años le he perdonado, no obstante, lo que me dijo una de aquellas noches seguramente animado por el mucho whisky que había bebido, aunque tampoco lo necesitaba (Benet siempre hizo de la arrogancia un escudo, aunque conmigo la utilizó pocas veces): “No sé de qué te quejas si tú eres escritor gracias a mí”. Lógicamente, en aquel momento, la frase la recibí como un insulto y como tal le respondí con otro que él hizo como que no escuchó, aunque, eso sí, se separó de la mesa en la que yo estaba y se fue. Seguimos viéndonos y hablando de cuando en cuando, pero nunca volvimos a hacerlo de aquella noche. Era como si los dos supiéramos que había algo entre nosotros que nos aproximaba y nos alejaba a la vez.

Lo que nos aproximaba y nos alejaba a la vez no era otra cosa que nuestra relación con el río Porma y con Vegamián y nuestra diferente forma de mirar el agua. Pues, si bien compartíamos una parte de ella, la de su contemplación como reflejo del propio espíritu, tan literaria como filosófica, disentíamos en la otra, esto es, en su observación realista. Mientras que para Benet el agua, aparte de un espejo en el que contemplar la vida, era un bien a domeñar y a aprovechar hasta la última gota, tan necesario le parecía para el progreso de los países, para mí esta mirada utilitarista quedaba inutilizada por la primera, máxime después de haber sufrido indirectamente las consecuencias de ese domeñamiento. Y es que la vida no se ve igual desde una perspectiva personal que desde otra, de la misma manera en que el mar o un río no son lo mismo para el pescador que vive de ellos que para el hombre que los contempla al pasar al lado.

Lo más curioso de todo es que la explicación a ello la dio el propio Juan Benet cuando, para recriminarme mis críticas a su labor y a la de quienes como él anteponían en su trabajo los objetivos a sus consecuencias, los fines a los medios, el beneficio económico a la destrucción causada, justificando ésta por los primeros, me dijo aquella frase que tanto me ofendió aquella noche pero que con el tiempo acabaría aceptando como acertada: en efecto, yo era escritor gracias a su intervención, al desgarro que ésta comportaría en mi vida, a la sensación de pérdida y desarraigo que siempre me acompañaría ya y que impregna todo lo que escribo ¿O, si no, de dónde viene esa debilidad mía por la memoria, por la fugacidad del tiempo y de las personas, por el paisaje como soporte estético de la vida, por el agua y por la nieve como símbolos de un mundo en continua destrucción y como metáforas de la fragilidad humana?

No seré yo quien intente aquí extraer conclusiones sicoanalíticas de mi propia obra, que sin duda será susceptible de ellas, como las de todos los escritores y los poetas, pero, rememorándola, advierto en seguida en ella una querencia por ciertos símbolos que sin duda tienen que ver con mi propia historia. Que el escritor no elige los temas, sino que éstos se le imponen en función de su biografía y de su sensibilidad, es algo que descubrí ya hace mucho, pero que los símbolos también lo hacen me ha costado bastante más comprenderlo. Quizá porque los símbolos, al contrario que los temas narrativos, vienen de lo irracional y a la irracionalidad regresan cuando han cumplido su cometido.

Los ríos, la nieve, el agua, la luna, el amarillo que lo ilumina todo, el rojo y negro de las estaciones, los bueyes y las ortigas, las catedrales y los mendigos son elementos que se repiten en mis poemas y en mis relatos y cuyo significado trasciende al de su propia esencia. Porque el río del olvido no es el Curueño como tal río, sino su reflejo en mí. Porque el Duero no es el Duero solamente, sino el cuaderno en el que se quedó parado. Porque las fuentes y los arroyos que corren por mis novelas y por mis versos son los que surgen de mi memoria, esa materia fugaz que también se pierde, como la nieve, cuando la derrite el tiempo. Sin querer ejercer de crítico de mí mismo, puedo afirmar, sin embargo, que el agua que brota de mis escritos es la misma que miraba cuando niño desde la orilla del río o, al atravesar los puentes, desde las ventanillas del tren o del coche que me llevaban de un lado a otro, cosa que no he dejado de hacer hasta el día de hoy. Y es que aquel agua, aquella nieve deshecha por el deshielo que bajaba en primavera de los neveros de las montañas de mi provincia, aquel murmullo infinito que brotaba de las fuentes y los cauces de los ríos en verano mientras me bañaba en ellos no lo hacía tanto en el fondo de éstos como en el de mi propio espíritu.

Volverás a Región rezaba la profecía de Juan Benet (profecía literaria, pero que se demostró real para mucha gente) y a fe que en mi se cumplió, porque desde que la conocí no he hecho otra cosa que darle vueltas. En cada línea, en cada idea o esbozo de pensamiento, en cada libro que escribo o en cada proyección de mi memoria y de mi vida está presente esa profecía y no porque lo desee, como le ocurre a algunas personas. Me refiero a esas que, cuando miran un río, ven más que agua y cuando se detienen al borde de un embalse no exclaman “¡Qué bonito!”. Esas personas para las que los pantanos esconden mucho dolor y mucha desgracia pese a que en su generosidad comprendan que a veces es necesario el sacrificio de unos para que otros puedan vivir mejor.

Sin ser tan generoso como ellas y sin sentir la profecía de Juan Benet como literaria (al contrario, cada vez me parece más real), yo, por mi parte, sigo mirando el agua como hice siempre, como un espejo en el que se refleja el mundo y con él todas nuestras pasiones. Aunque, cuando me acuesto, lo haga como aquellos primeros colonos de La Nava, la laguna desecada en la Tierra de Campos palentina a la que trasladaron a muchos de los vecinos de Vegamián y de otros pueblos españoles destruídos como él por el progreso, que, cuando llovía mucho, dormían con una mano fuera de la cama por si la laguna volvía a brotar y había que salir corriendo .


APIA visita "Inteligencia líquida", una muestra colectiva sobre la crítica situación de la vida en el océano

El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y la Fundación TBA21 nos presentaron  Inteligencia líquida, una muestra colectiva sobre la crítica situación de la vida en el océano que pone en valor más de una década de dedicación de la Fundación al desarrollo de proyectos interdisciplinares de investigación en el ámbito de la ecología, en los que las prácticas artísticas tienen un papel fundamental.

María Montero, una de las comisarias de la exposición, nos acompaño durante todo el recorrido y respondió a todas nuestras numerosas preguntas. Así nos contó que la exposición reúne obras de ocho artistas internacionales, algunas pertenecientes a la Colección TBA21 (Lucas Arruda, Jumana Manna y Ana Mendieta), dos nuevas producciones de la Fundación (Beatriz Santiago Muñoz y Sonia Levy) y tres instalaciones creadas expresamente para la ocasión (Saelia Aparicio, Inês Zenha y Anne Duk Hee Jordan).

 

Sabíamos que el motor fundamental de la actividad de TBA21 es la creencia en el arte y la cultura como vehículos de transformación social y medioambiental. La Fundación, en esta visita formativa, se ha esforzado por visibilizar la necesidad de preservar los océanos como una responsabilidad pública colectiva y compartida y por crear, a través de proyectos artísticos y científicos, un conocimiento y una empatía que lleven a la acción para su regeneración y su cuidado.

 

Con las explicaciones de Montero y la información documental que nos han proporcionado hemos asimilado que cada visitante, al finalizar la visita, comprenderá que la salud de los océanos es indispensable para el bienestar del planeta. Su explotación indiscriminada, la polución acústica y química y sus crisis presentes y las que se dibujan en el horizonte tienen implicaciones inimaginables en su deterioro y en el futuro de la especie humana.

Entender el océano como inteligencia líquida implica abrir la imaginación y la capacidad de admiración por la complejidad de sus ecosistemas y considerarlo como una entidad que no solo transporta y posibilita el oxígeno y la vida, sino que tiene su propia inteligencia (aunque diferente de la nuestra y muy bien reflejada en la exposición) y derecho a tener representación.

 

Durante nuestra visita nos hemos sumergido en el agua del océano, la costa, la humedad del Ámazonas y nos ha servido de preámbulo para nuestro XV Congreso Nacional de Periodismo Ambiental #CongresoAPIA que desarrollaremos el 21 y 22 de noviembre en Madrid bajo el lema “El Agua Cuenta”.

La exposición y el programa de actividades que conforman Inteligencia líquida despliegan diversos lenguajes artísticos que crean experiencias inmersivas sobre el océano y los ecosistemas acuáticos. El proyecto anima a los visitantes a imaginar un lugar en que el poder no recaiga exclusivamente en manos de la inteligencia humana o de la inteligencia artificial -que no deja de ser una proyección de la humana-, un lugar en el que los sentidos operen de forma diferente y desde donde percibir sin jerarquías las múltiples formas de vida existentes, para que esa imaginación los empuje a construir un mundo “más que humano” en el que sean capaces de convivir con ellas en lugar de destruirlas.

Muchas gracias a las comisarias de las exposición, Chus Martínez, Soledad Gutiérrez y María Montero Sierra.

La exposición estará hasta el 28 de enero de 2024. No te la pierdas.

Más información. https://www.museothyssen.org/


NOTA DE PRENSA XV CONGRESO APIA

EL RETO DE LA COMUNICACIÓN SOBRE EL AGUA,

EJE DEL PRÓXIMO CONGRESO NACIONAL DE PERIODISMO AMBIENTAL

 

- La Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA) celebra su XV Congreso en un evento que reunirá a informadores ambientales, en Madrid, los días 21 y 22 de noviembre

- Esta XV edición será inaugurada por el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, y contará con una conferencia de apertura del escritor Julio Llamazares

- Los retos y los conflictos de la información en torno al agua centrarán dos días de debates y presentación de proyectos, en los que la inteligencia artificial también tendrá su hueco

Madrid, 8 de noviembre de 2023.-

Los próximos 21 y 22 de noviembre tendrá lugar el Madrid el congreso bianual de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA), que este año, en el que España ha vivido una sequía como no se recordaba, tiene por lema “El agua cuenta”, con el objetivo de analizar en profundidad los desafíos y los conflictos que se generan en torno a este recurso imprescindible para la vida y cómo esta situación se enfoca en los medios de comunicación, la vía por la que se trasladan a la sociedad.

El congreso, que tendrá lugar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, será inaugurado oficialmente por el secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, y el presidente de la FAPE, Miguel Ángel Noceda, un acto tras el cual el escritor leonés Julio Llamazares, que ha dedicado buena parte de su obra y numerosos artículos a asuntos relacionados con el agua, ofrecerá la conferencia de apertura titulada “Benet y yo: distintas formas de mirar el agua”. El día 22, la conferencia de clausura correrá a cargo del periodista y divulgador Joaquín Araújo, miembro fundador de APIA en 1994.

El programa, que ya puede consultarse en la página web de APIA (XV Congreso Nacional de Periodismo Ambiental. El agua cuenta. – APIA (apiaweb.org)), aborda las principales problemáticas relacionadas con el acceso al agua, con un enfoque centrado en España, uno de los países del mundo más expuestos a su escasez en los próximos años, según los estudios científicos, debido al cambio climático y la sobreexplotación del recurso.

Durante la primera jornada, en una mesa redonda titulada “Usos del litoral español: energía, pesca y turismo”, expertos de estos tres ámbitos como son Elba Bueno (Federación Canaria de Empresas Portuarias), Tomás Romagosa (Foro Eólico Marino) o Lourdes Timotea (Dirección General de Marina Mercante) compartirán con periodistas sus puntos de vista. A continuación, se tratarán los “Conflictos del agua en el mundo urbano y rural” en un encuentro en el que se pretende reflexionar sobre la forma en la que se gestiona la información sobre este recurso. Con tal fin, participarán los periodistas Miguel Ángel Ruiz (de La Verdad, de Murcia); José María Montero (director de los programas Espacio Protegido y Tierra y Mar en Canal Sur); la politóloga Cristina Monge; y la presidenta de la Asociación de Periodistas Agroalimentarios, Elisa Plumed.

Por la tarde, será el momento de analizar cómo el periodismo ambiental que ejercen los profesionales más jóvenes está enfrentándose a este reto informativo, en una mesa titulada “Mismos retos, nuevos enfoques”, en la que estarán presentes Maribel Ángel Moreno, de Maldito Clima, y Valentina Raffio, de El Periódico.

 

Taller de IA

La jornada acabará con un taller práctico sobre inteligencia artificial dedicado al periodismo ambiental por parte de Pablo Escobedo, de Prodigioso Volcán, una empresa especializada en apoyar a medios de comunicación en su proceso de transformación digital con fórmulas innovadoras.

El segundo día, 22 de noviembre, la mañana comenzará con una conferencia de María del Carmen Aguilar-Luzón, presidenta de la Asociación de Psicología Ambiental, que lleva por título: “Generando conciencia ambiental en los jóvenes: cómo las emociones pueden ayudar a transmitir un mensaje de cambio”.

A continuación, la primera mesa versará sobre “El agua y los alimentos” en un país que sigue siendo agrícola. Se contará con la presencia de Ana Tudela (Datadista), María Ramos (fundadora de Fundación Alimentta e investigadora CICITEX), Margarita García Vila (Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC) y Pedro Gomáriz, agricultor y responsable de agua en la COAG.

En un país, que es una península, tampoco no podía faltar la siguiente mesa: “Océano: cómo innovar para implicar a la sociedad”, en la que participarán Natividad Sánchez (Oceana Europa), Remi Parmentier (director de Varda Group y experto en gobernanza del océano), Antonio Márquez (Oceánidas) y Rita Mínguez (presidenta de la Asociación Nacional de Mujeres en la Pesca).

El congreso finalizará con la conferencia “La honestidad del Aagua”, de Joaquín Araújo, y la entrega de los Premios Via Apia y Via Crucis, con los que cada año la asociación profesional destaca a los responsables de una buena y una mala práctica en comunicación sobre medio ambiente.

La clausura correrá a cargo de la presidenta de Red Eléctrica, Beatriz Corredor, y la presidenta de APIA, María García de la Fuente.

Estas sesiones estarán jalonadas por la presentación de diferentes iniciativas y proyectos en torno a la gestión del agua y otros problemas ambientales que se están poniendo en marcha, como es la recogida de plásticos en el océano, el uso de hormigón ecológico para un cable submarino, la presentación de una guía de fuentes informativas relacionadas con el agua, la descarbonización de la banca ética, la recogida de fármacos para que no acaben en los mares o soluciones en Euskadi basadas en la naturaleza, entre otros.

Las actividades del Congreso podrán seguirse presencialmente (previa inscripción gratuita de los socios e interesados) o por ‘streaming’ previo registro gratuito en la web.

“El agua es el bien esencial para la vida y los periodistas ambientales tenemos la responsabilidad de informar con rigor y contrastando fuentes, especialmente en un momento en el que la sequía y las lluvias torrenciales se suceden como consecuencia del cambio climático. En el Congreso tendremos la oportunidad de conocer esas fuentes informativas y analizar cómo estamos comunicando este tema vital”, señala María García de la Fuente, presidenta de APIA.

 

La elección del lema del Congreso `El agua cuenta”, responde, según la coordinadora del Congreso, Rosa M. Tristán, a la necesidad de los periodistas y demás comunicadores de reflexionar sobre los mensajes medioambientales, a veces contradictorios que se están difundiendo en torno a un recurso básico para la vida como es éste: “Tenemos delante el reto de informar sobre un asunto que se ha convertido en un tema de disputa política y que va a ser prioritario en un país donde las lluvias van a escasear cada vez más, así que consideramos en APIA que era el momento de abordarlo para compartir experiencias y reflexiones que ayuden a comunicarlo a la sociedad de la mejor forma posible”, señala.

 

Para más información e inscripciones: https://www.eventbrite.es/e/753712393057?aff=oddtdtcreator

 

 

SOBRE APIA

La Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA) se creó a finales de 1994 y reúne a más de 200 profesionales del periodismo de toda España vinculados a la información ambiental. Su objetivo es velar por la independencia y objetividad de los contenidos informativos y divulgar con rigor la información medioambiental. Además, entre sus funciones está la de defender la libertad en el ejercicio profesional de sus asociados y facilitar el diálogo y acceso a las fuentes informativas.

También organiza actividades destinadas a promover el debate medioambiental y favorecer el encuentro con personas y organismos nacionales e internacionales que trabajan en esta área.


Premios Via APIA y Via Crucis 2023

Un año más llegan los galardones del año, los que nosotros cariñosamente denominamos como los premios APIA. En esta ocasión se han presentado más de 12 candidaturas, siempre teniendo como base la transparencia informativa y que han sido votadas por 78 socios, quedando de la siguiente manera:

Premio Via APIA 2023 a Teachers for Future Spain (Profes por el Futuro), por su creatividad, disponibilidad, empeño y trabajo en llevar a nuestras agendas periodísticas la importancia informativa de la educación Eco-social.

Premio Via Crucis 2023 al Presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, por sus múltiples triquiñuelas informativas, mentiras, manipulaciones, intereses no confesables y cabezonerías para legalizar los pozos ilegales que están secando Doñana, y por su ‘greenwashing’ institucional, ocultando su estrategia al anunciar la ampliación del parque nacional.

El próximo 22 de noviembre, después de finalizar nuestro Congreso, los premios serán entregados en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.


CompromisoRSE nos entrega un reconocimiento como Sustainability Actions 2023 por la “Guía de entrevistas sobre Cambio Climático”

Nuestra “Guía de entrevistas sobre Cambio Climático” no deja de darnos buenas sorpresas. Así, el pasado 25 de octubre, en el Museo Reina Sofía de Madrid en el Sustainability Day 23, tercera edición de una jornada impulsada por el grupo de comunicación Custommedia, editor de CompromisoRSE y Equipos&Talento, nos reconocieron este trabajo como una de las mejores Sustainability Actions 2023, por lo que estamos muy agradecidos. Nos han reconocido como una de las acciones más inspiradoras en materia de sostenibilidad. Un galardón que ensalza y pone en valor el impacto ambiental y social de diferentes acciones e iniciativas llevadas a cabo por todo tipo de stakeholders (empresas, startups, fundaciones, organizaciones no gubernamentales, administraciones públicas, instituciones académicas y educativas…).

Recordaremos que la Guía contó con el apoyo de The European Climate Foundation (ECF). Buscábamos que se convirtiese en una herramienta práctica destinada a los periodistas de medios de proximidad, con el objetivo de proporcionar claves a los profesionales con los que incrementar la presencia de los temas ambientales en general y del cambio climático en particular en sus medios de comunicación.

La Guía está estructurada en 13 bloques, 11 ejes temáticos, con una introducción y un glosario para destacar aquellos términos que en ocasiones no se suelen utilizar cuando abordamos el periodismo medioambiental. Contiene un total de 1.800 elementos de navegación, que suponen 7.200 interactividades sumando las cuatro guías.

En su redacción trabajaron Ana Carlos, Oscar Menéndez, Abel Campos, Gemma Teso del Observatorio de la Comunicación del Cambio Climático, Alex Fernández Muerza, Judit Alonso, Cristóbal Ramiréz y Carlos Tejero.

Agradecemos a los compañeros Rosa Llobregat, Piluca Nuñez y Yolanda Rodríguez que compartiesen esta celebración con nosotros y acompañasen a María García y Luís Guijarro a recoger el premio.

Puedes descargar la Guía aquí: https://www.apiaweb.org/guia-de-cambio-climatico/


Visita formativa para conocer la fábrica de elementos combustibles de ENUSA en Juzbado, Salamanca

El pasado 19 de octubre, dentro de las visitas formativas que realizamos desde la Asociación, estuvimos en la fábrica de elementos combustibles de Juzbado, en la provincia de Salamanca, gracias a la colaboración e interés por informar del Foro Nuclear y Enusa.

Para conocer a nuestro anfitrión diremos que ENUSA es una empresa pública participada en un 60% por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), dependiente del Ministerio de Hacienda, y en el 40% restante por el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), que a su vez pertenece al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

Una vez cumplimos todos los protocolos de seguridad para el acceso a la fábrica Ignacio Araluce, presidente del Foro de la Industria Nuclear, nos da la bienvenida formal e iniciamos el taller teórico en el que Pablo Vega, director técnico de la planta salmantina, nos explicó que desde esta fabrica se realiza el suministro de uranio enriquecido a las empresas eléctricas propietarias de las centrales nucleares españolas. Se gestiona la compra de uranio, los servicios de conversión y de enriquecimiento y la logística de los movimientos de uranio desde su lugar de origen hasta la entrega del uranio enriquecido a las fábricas de combustible. Y añadió que esta instalación se ha convertido en estratégica para suministro de combustible a las centrales nucleares europeas, en particular para las que han roto sus contratos de suministro con Rusia a raíz de la guerra con Ucrania.

La empresa se ocupa del diseño mecánico, termomecánico, nuclear y termohidraúlicos del combustible nuclear. También realiza el diseño del núcleo y los análisis de seguridad de la recarga. En Juzbado, desde su puesta en marcha en 1985 se encargan de la fabricación y el suministro de elementos combustibles para reactores de centrales nucleares de agua a presión (PWR) y de agua en ebullición (BWR).

En la actualidad, la capacidad licenciada permite la fabricación de unas 500 toneladas de uranio al año con un enriquecimiento inferior al 5% de uranio 235 (U-235), con las que se cubren, además de las mencionadas necesidades del parque nuclear español, pedidos para clientes con centrales en Francia, Bélgica, Suiza, Suecia o Finlandia y como avanzamos, desde el inicio de la guerra de Ucrania, a todos aquellos que rompieron con Rusia. Su versatilidad les ha llevado a fabricar prácticamente cualquier tipo de combustible para reactores de agua. Así, desde su puesta en marcha, se han fabricado más de 9.000 toneladas de combustible.

Su corroborada experiencia les ha llevado a firmar un acuerdo de colaboración con Westinghouse Electric Sweden AB para la fabricación de combustible VVER-440, utilizado en reactores de tecnología rusa. Actualmente es el único proveedor de combustible VVER-440 junto con la fábrica de Westinghouse de Västeras, en Suecia.

Fabricación. Proceso cerámico y mecánico.

Entrando en las entrañas de la fábrica vemos, como hemos dicho, cómo se fabrica el combustible nuclear, cómo se aplica la tecnología más innovadora y los últimos avances del mercado. Nos explican que Estos combustibles son de tres tipos:

  • PWR: Reactores de agua a presión, bajo licencia de Westinghouse
  • BWR: Reactores de agua en ebullición, General Electric
  • VVER: Reactores de agua a presión, en colaboración con Westinghouse

Pero antes llega la hora de mimetizarse, de transformarse, de vestirnos para protegernos, la seguridad ante todo. Vamos a acceder al interior de la fábrica para conocer qué se hace en esta instalación. Nos explican que el proceso de fabricación del combustible se divide en dos partes. El proceso cerámico y el proceso mecánico. Vamos a conocerlos.

Durante toda la visita vamos acompañados por Ángel García, responsable de calidad y medio ambiente de Enusa y Rosalía Ruiz Alonso, responsable de calidad de producto, que demostraron buen hacer en sus explicaciones y paciencia para nuestras numerosas preguntas.

Nos explican que dentro del proceso cerámico la primera operación es la recepción de bidones con el polvo de óxido uranio que llega de Estados Unidos. El siguiente paso es el mezclado, etapa que consiste en la creación de una mezcla uniforme del polvo de óxido de uranio virgen (UO2), y del material limpio reciclado (U3O8) y habitualmente un formador de poros.

A esta le sigue la etapa de preprensado y granulado que consiste en prensar el polvo para formar una pastilla con una densidad mayor que una vez tamizada genera un polvo granulado que tiene buenas características de fluidez. El polvo granulado es previamente mezclado con un polvo lubricante en un homogeneizador adecuado, para favorecer la formación de la pastilla en el prensado y garantizar la vida de la prensa.

Las pastillas prensadas pasan a un proceso de sintetizado, es decir, obtener pastillas con la apropiada densidad e integridad para uso en un reactor nuclear. Se sintetizan las pastillas a altas temperaturas dando lugar a una mayor solidez y dureza a su estructura.

El siguiente paso es el rectificado. El combustible nuclear para un reactor está diseñado con un diámetro de pastilla y vaina específico. Este diámetro de la pastilla permite una separación determinada entre la pared interior de la vaina y la pastilla de acuerdo a plano.

Finalmente las pastillas son medidas con métodos láser y examinadas superficialmente con sistemas robotizados de inspección por visión artificial mediante cámaras de alta definición. De esta forma, las pastillas que no cumplen los niveles de calidad marcados son identificadas y eliminadas. Las pastillas eliminadas en cualquier etapa y especialmente en la de inspección son oxidadas y recuperadas como óxido de uranio reciclado que es introducido de nuevo en el mezclado, aquí no se desperdicia nada.

Proceso mecánico

En esta segunda fase observamos cómo primero se hace la fabricación de tapones. Para ello se recepcionan las barras de zircaloy, aleación de circonio con trazas de estaño, hierro, cromo y níquel, a partir de las cuales se fabrican los tapones que, una vez inspeccionados, se emplean para cerrar las barras de combustible.

Para el proceso de fabricación de barras de combustible se parte de tubos a los que previamente se ha soldado por un extremo el tapón inferior y se procede a introducir las patillas en dichos tubos. Una vez cargados, a los tubos se les coloca en su interior un muelle, el segundo tapón y, después de presurizarlos con un gas inerte, se suelda el segundo tapón, quedando la barra terminada. A continuación se somete a una serie de controles de calidad (ultrasonidos, radiografía, fugas de He, corrientes inducidas y escáneres) para verificar que cumple con todos los requisitos de especificación.

El siguiente paso es la fabricación del esqueleto, una estructura formada por barras, cabezales y rejillas, que, tras ser inspeccionada, servirá de soporte para ir insertando después las barras combustibles y proceder al montaje final que, debido a su diferente constitución, se establece una diferencia entre los elementos combustibles de tipo PWR y BWR.

De manera general, esta última operación del proceso consiste en la inserción de las barras de combustible en el esqueleto soporte, colocando finalmente cabezales y estructuras de soporte. De nuevo los elementos combustibles son sometidos a diversas inspecciones, antes de ser embalados en contenedores homologados para su transporte. Algunos diseños tienen una etapa de lavado previo a su embalaje.

Seguridad ambiental

Nos ha quedado muy claro que en estos momentos, Juzbado se ha convertido en el único proveedor de combustible VVER-440 junto con la fábrica de Westinghouse de Västeras, en Suecia. Que ENUSA está buscando posibles clientes potenciales en países como Polonia, Arabia Saudí e incluso Japón y que para mantener su nivel de producción, ha invertido en actualizaciones de seguridad, mejoras en eficiencia energética, sostenibilidad y la reducción de su huella ecológica. También se han realizado mejoras ambientales en el entorno de la planta.

El compromiso de ENUSA con la seguridad y la gestión ambiental es un elemento clave para la empresa. La planta cuenta con certificaciones de calidad y se ha implementado un plan de eficiencia energética para reducir la huella de carbono. Además, se han introducido medidas de devolución y reutilización de bandejas de separación de combustible para reducir los residuos plásticos.

En la inversión de sus acciones ambientales destacan los trabajos forestales, la instalación de cajas nido para aves y las mejoras en procesos de descontaminación de residuos. En cuanto al agua se refiere tienen potabilizadora (captan el agua directamente del río) y depuradora, para devolverla en perfecto estado. También cuenta con una brigada de bomberos forestales formada por ovejas, lo que contribuye a mantener el entorno limpio y seguro.

Finalizamos la visita. Antes de salir de la fábrica tenemos que seguir todos los protocolos de seguridad. Somos periodistas y seguimos preguntando y nos siguen respondiendo a todo. Ha llegado el momento de dar las gracias a Ignacio Araluce, presidente del Foro de la Industria Nuclear, Mariano Moreno, presidente del ENUSA, Ignacio Etxeguren, Jefe de Comunicación del Grupo y, por supuesto, Laura Escribano Directora de Comunicación del Foro Nuclear.


ECOLEC y APIA firman un convenio de colaboración para impulsar la comunicación ambiental en el XV Congreso Nacional de Periodismo Ambiental

Luís Moreno Jordana, Director General de la Fundación ECOLEC, y María García, Presidenta de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA) han firmado un acuerdo de colaboración para apoyar la XV edición del Congreso Nacional de Periodismo Ambiental que se celebrará en el Círculo de Bellas Artes de Madrid los días 21 y 22 de noviembre, y que versará sobre diferentes temáticas relacionadas con los recursos hídricos.

El XV Congreso, organizado por APIA, se celebrará el 21 y 22 de noviembre en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Bajo el lema ‘El agua cuenta’, el congreso versará sobre diferentes temáticas relacionadas con los recursos hídricos, desde el desarrollo costero y marítimo, los conflictos del agua, el modelo agroalimentario y los océanos, entre otros.

La Fundación Ecolec es una entidad sin ánimo de lucro creada por las asociaciones empresariales que representan al sector de fabricantes e importadores de grandes y pequeños electrodomésticos. Nació un año antes de la promulgación del Real Decreto 208/2005 sobre aparatos eléctricos y electrónicos y la gestión de sus residuos, y su misión es gestionarlos eficientemente desde un punto de vista medioambiental, económico y social, cumpliendo la normativa legal.

Como sus objetivos son contribuir al mantenimiento y mejora de los recursos naturales y energéticos a través de la recogida, tratamiento, valorización y eliminación de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), pilas y acumuladores, y, por supuesto, participar activamente en la labor de concienciación medioambiental a los ciudadanos, promover el Desarrollo Sostenible y ser un elemento clave de la Economía Circular; con este convenio de colaboración , como dice Jordana, "cumplimos con el compromiso de difundir la cultura de Desarrollo Sostenible en el ámbito de los AEE”.