
Cómo informar de cambio climático en todas las secciones nos preguntamos los pasados 17 y 18 de septiembre en el curso organizado por el Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM) del MITECO, ubicado en Valsaín (Segovia) y en el que colabora la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA).
En esta tercera edición hemos dado voz a periodistas especializados en medio ambiente que trabajan en distintos medios y formatos para conocer qué funciona y qué no, y reflexionar hacia dónde dirigir la comunicación.

La presidenta de APIA, María García inauguró el curso y en su ponencia dijo que se ha conseguido pasar del plano científico o político, a la hora de informar sobre cambio climático, a que forme parte de las conversaciones diarias. También aseguró que actualmente, Observatorio de Comunicación del Cambio Climático, un 52,2% se informa sobre este tema por la televisión; un 39,1% por Internet y un 21,8 % por las Redes Sociales y que, según el canal, “no todos informamos de la misma manera”.
A nuestro favor dijo que ya podemos sentir las olas de calor consecutivas en verano; el tren de borrascas del invierno pasado o las lluvias torrenciales de final de verano. Si a esto sumamos la intensidad de los incendios forestales, los cambios en la recolección con vendimias tempranas que comienzan en agosto o sequías que dejan los montes sin pastos para el ganado. En los medios de comunicación no queda más remedio que informar sobre cambio climático y ocupar, cada vez más, nuevos espacios. Dijo que “hablamos de consecuencias, efectos y causas, pero también ha llegado el momento de mostrar soluciones y acciones porque nuestra ya salud acusa los efectos del cambio climático y la mortalidad se ha disparado”.
García nos destacó 5 claves para comunicar el cambio climático, para mover conciencias.
- Tiempo. Se ha pasado de la noticia ocasional a tener un carácter diario. El cambio climático ya no se circunscribe sólo al ámbito científico, sino que forma parte y está presente en las conversaciones personales llegando a influir incluso en las decisiones que podemos tomar desde que nos levantamos.
- Espacio. La información, a pesar de ser un problema global, cada vez es más cercana. “Hoy ante las olas de calor que padecemos o las lluvias temporales, la casi desaparición de estaciones, como si viviésemos en una larga primavera, han dado paso a un entorno, en el que ya se pueden sentir los efectos del cambio climático”.
- Información especializada. Se detuvo mucho en este punto e insistió en que necesitamos periodistas especializados que informen sobre un tema que puede ser complejo pero que, con las fuentes adecuadas, especialmente desde la Ciencia, se puede contar muy bien.
- Transversalidad de los temas. Como se recoge en la “Guía de entrevista de cambio climático”,actualmente este problema está presente en economía, deportes, cultura, salud, internacional…
- Mover conciencias, periodismo de soluciones, periodismo en positivo. En este punto, en el que como veremos también incidieron otros ponentes, hizo hincapié en que un deportista de élite, una actriz o cantante de moda, en los medios tradicionales o en las nuevas plataformas tecnológicas, con su mensaje puede sensibilizar a mucha gente, a veces incluso más que los propios medios de comunicación. El cambio climático no tiene ideologías. Además, se ha acabado el tiempo de convertir a la ciudadanía en responsable de todo lo que pasa. Hay que contar todo lo que se puede hacer cambiando sus hábitos. Demostrar, con cifras y datos, cómo se ha mejorado lo que se puede conseguir y lo que se ha conseguido.
“Cómo hacer atractivas las historias de cambio climático”
Llega el turno de Tania Alonso, periodista especializada en medio ambiente y coeditora de Planeta Mauna Loa, cuya sesión partió de una idea central: para hacer atractivas las historias relacionadas con el cambio climático, debemos dejar de tratar este como un tema abstracto y pasar a contar las historias que suceden en un mundo que está cambiando. Alonso presentó varías vías para llegar a audiencias más amplias: evitar la repetición de fórmulas, buscar nuevos temas y perspectivas, poner a las personas en el centro, contar conflictos, cambios y soluciones, experimentar con formatos y narrativas y combinar la curiosidad de las historias con el rigor de los datos y la ciencia.
Como ya apuntó María García, dijo que hablar de medioambiente es hablar de todo política, economía, ciencia, sociedad, arte… El medioambiente está en esa calle tan llena de tráfico, en el último iPhone y en el Black Friday. Es un huracán en el Caribe y el deshielo de la Antártida. Es la forma en que nos calentamos en invierno o aguantamos las olas de calor del verano. Cualquier cosa que tenga lugar en el planeta es, de una forma u otra, medioambiente. “Por eso, y aunque creas que no, te interesa, y mucho, el medioambiente”aseguró.
Dijo que muchas historias sobre cambio climático ya son atractivas. El problema es que muchas veces contamos el cambio climático en lugar de contar historias que ocurren en un mundo que está cambiando.
Hizo un repaso sobre cómo ha cambiado el periodismo a la hora de informar sobre el cambio climático y recalcó que en las últimas décadas, ha aumentado el periodismo especializado. Ya se sigue la política climática y se empieza a hablar también de soluciones. Pero… Tras la pandemia, el discurso se ha politizado y hace que disminuya el interés por promover temas relacionados con el cambio climático.
Insistió en que hay que innovar para llegar(de verdad) a la audiencia. Tratar nuevos temas y perspectivas; poner a las personas en el centro; contar conflictos, cambios y soluciones; experimentar con nuevos formatos y narrativas. A la hora de contar historias lo mejor es combinar la curiosidad de las historias con la rigurosidad de los datos y la ciencia.
Recomendó apostar por el periodismo de soluciones porque nos servirá para explicar la respuesta en relación a un problema y un contexto concretos y así podremos investigar cómo y por qué funciona esta respuesta. Manifestó que con su uso daremos pruebas de su efectividad y de resultados sin quedarnos en las buenas intenciones. Además recomendó compartir conocimientos que otros puedan utilizar; analizar qué no funciona y no procurar no vender soluciones milagrosas. “Por eso es importante revelar las soluciones junto a los éxitos” comentó Alonso.

“Cómo informar de cambio climático en televisión”
Silvia García, periodista especializada en información audiovisual que ha trabajado durante 40 años en TVE y Antena 3, nos contó cómo consigue meter sus piezas en los informativos y los diferentes enfoques y temáticas relacionadas con cambio climático que aborda. Habló del poder que tiene la imagen frente a los medios escritos o radiofónicos. “Es un gran poder pero también una gran responsabilidad porque es muy fácil hacer una entrevista por teléfono o por Internet, pero no lo es tanto obtener las imágenes o los testimonios”, comentó.
Dijo que las imágenes de las grandes catástrofes como la sequía en Europa, los incendios forestales o la DANA, son muy efectistas, muy reales pero a veces causan un efecto dramático que lleva a muchas personas a pensar que ya no se puede hacer nada, que todo es irreversible y ya no hay nada que hacer. Pero también puede llevar a pensar que son fenómenos extremos pero puntuales. Por ejemplo: Ha habido periodos de sequía toda la vida, ha habido inundaciones por gota fría en levante toda la vida… sólo que ahora lo vemos en imágenes. Se puede decir que siempre ha hecho calor en verano lo que pasa es que antes no se media.
Advirtió que la labor de los periodistas pasa por confirmar los datos científicos, ofrecer un mensaje preciso y demostrable con reportajes y soluciones en positivo. Advirtió que no se debe politizar el tema y evitar la polarización ambiental porque “si nos dividimos ante el cambio climático estamos perdidos”.
Toda su explicación estuvo acompañada de un importante número de vídeos que ejemplificaban su trabajo. Incluso nos mostró los vídeos que realiza para Instagram dirigidos a un público más joven, con otro lenguaje y temáticas.

Para aprender lo mejor es ver
Por la tarde, José Antonio Quirce, periodista ambiental y biólogo, nos guió por un paseo maravilloso para ver ejemplos de impactos del cambio climático en el bosque de Valsaín, en el Parque Nacional de Guadarrama, y poder contar de primera mano esos impactos.
Antes nos hizo una aproximación sobre superficies, especies, estatus de El Pinar de Valsaín. Dijo que abarca más de 10.600 ha y actúa como sumidero clave de carbono. Que el calor estival está acelerando la respiración del suelo y amenaza su función de sumidero, aumentando su temperatura y afectando a las redes de micorrizas y bacterias. Comentó que la intensificación del ‘olor a pino’ es un síntoma de estrés hídrico extremo. Explicó que popularmente se asocia la fragancia penetrante del pinar con un aire puro y saludable. Sin embargo, la ciencia forestal demuestra que una emisión masiva de compuestos aromáticos en periodos secos indica una respuesta defensiva de emergencia ante el calor severo.

También destacó que el estiaje en el Río Eresma se agrava tras la desaparición de ventisqueros históricos. Que la fauna está respondiendo al calentamiento con expansión de plagas y el retroceso de los salmónidos y que el robledal está colonizando el pinar inferior provocando el ascenso altitudinal del ecotono. En resumen nos preparó para todo lo que ibamos a ver, sobre el terreno, en el bosque de Valsaín.

Comunicar el cambio climático en tiempos de negacionismo
La segunda jornada en Valsaín comenzó con Lidia Ucher, periodista ambiental y comunicadora ecosocial, que nos habló de comunicar el cambio climático en tiempos de negacionismo: relato, datos y posicionamiento político, en relación a la DANA de Valencia de 2024.
Comenzó su ponencia y nos impacto con la frase de meteorólogo y divulgador Martín Barreiro “Ahora mismo, desde mi punto de vista, decir que esto es cambio climático ya no lo es. Creo que a nivel de comunicación ya estamos en otro punto. Esto es un nuevo clima y punto. Te guste o no, estamos en un nuevo clima”.
En su sesión abordó el negacionismo climático desde un ángulo distinto al habitual. No partió de la pregunta de cómo desmentir un bulo sino de una anterior: quién tiene derecho a contar lo que pasó cuando ocurre una catástrofe, y qué hace falta para que el relato veraz llegue antes que el falso. Para ello se apoyó en un caso concreto, la DANA del 29 de octubre de 2024 en l’Horta Sud de València.
Dijo que el título de su ponencia menciona tres palabras: relato, datos y posicionamiento político. Conviene aclarar cómo se trabaja cada una. El relato es el eje y sostuvo que el negacionismo funciona como una operación de sustitución de relato, y que se combate ocupando antes el espacio que el bulo quiere llenar. Los datos aparecen como una de las vías de entrada a ese relato. En el caso del bulo del cauce dijo que se muestra qué dicen la hidrología y la ecología fluvial sobre la limpieza de los ríos, y se discute por qué ese conocimiento, siendo verificable y disponible, no bastó para frenar la desinformación.
Ucher insistió que el dato necesita vínculo y terreno para llegar allí, de dónde sale ese dato. También comentó que el posicionamiento político no se refiere a la militancia partidaria. Se refiere a una decisión metodológica que tiene consecuencias políticas: pisar el terreno, hablar con las víctimas desde su propio criterio y no delegar en la abstracción lo que solo la presencia puede sostener.
Queremos destacar de su intensa presentación, repleta de ejemplos cuando afirmó que el bulo ocupa el hueco que deja la información ausente o tardía. Y el hueco más peligroso generalmente es el emocional”.
Un altavoz para el periodismo ético
Rafa Ruiz, periodista y coordinador de la revista El Asombrario, nos hizo reflexionar sobre el papel de los medios de comunicación que sirven de altavoces al negacionismo y la responsabilidad y ética periodística, frente a los medios que dan voz a los que trabajan en la adaptación y lucha contra el cambio climático y apuestan por un periodismo ético.
Arrancó con una frase de Eduardo Galdeano: “Dejemos el pesimismo para tiempos mejores”. Ruiz insistió en que la avalancha de bulos pretenden bloquearnos, cansarnos, por eso a la hora de escribir sobre el cambio climático debemos tener honestidad y vertebrar todo con una visión integral.
En la última sesión, Andrea Arnal, periodista climática y coordinadora de Esfera Climática (CREAF), explicó cómo comunicar cambio climático con expertas y dónde buscar fuentes científicas que hablen de los múltiples aspectos del cambio climático.

Manifestó que informar sobre cambio climático con rigor se ha convertido en una necesidad cada vez más acuciante para el periodismo. A medida que la crisis climática avanza, también lo hace la complejidad de los fenómenos que la rodean: sus efectos y las respuestas para hacerles frente atraviesan ámbitos tan diversos como la salud, la economía, la vivienda, la agricultura, la energía, la movilidad, la educación o la desigualdad. La cuestión climática ya no puede entenderse como un asunto aislado, sino como una realidad que se cruza con buena parte de los grandes debates sociales de nuestro tiempo.
Es consciente de que esta creciente complejidad exige también ampliar y diversificar las voces que participan en la conversación pública. Comprender el cambio climático no pasa únicamente por conocer cómo está evolucionando la temperatura o qué escenarios proyectan los modelos climáticos. Requiere incorporar las distintas disciplinas y perspectivas que permiten entender sus causas, sus impactos y, especialmente, las opciones que existen para adaptarnos y reducir sus efectos. También exige atender a los matices: a los conflictos, las incertidumbres, los límites de determinadas soluciones y las diferencias entre territorios y colectivos. Afirmó categóricamente que “frente a una realidad llena de grises, contar con voces expertas diversas puede ayudar al periodismo a trasladar una imagen más completa y rigurosa de la cuestión climática”.
Además insistió en que muchos de los desafíos climáticos se concretan en el territorio. Las necesidades de una ciudad no son necesariamente las mismas que las de una zona rural; los problemas derivados del calor, la sequía, los incendios, las inundaciones o la transición energética adquieren formas distintas según el lugar y las características sociales, económicas y ambientales de cada comunidad. Las respuestas, por tanto, también necesitan conocimiento local y voces capaces de aportar una mirada situada sobre esos problemas.

Sin embargo reconoció que, encontrar esas voces no siempre resulta sencillo para los periodistas. Parte de la dificultad tiene que ver con la propia naturaleza del trabajo periodístico: no todos los profesionales están especializados en información científica y, cuando surge una noticia que requiere una respuesta rápida, es habitual recurrir a las fuentes que ya forman parte de la agenda de cada medio. La presión de los tiempos periodísticos puede hacer que, en ocasiones, no haya margen para explorar quién más está investigando sobre una cuestión concreta o qué otros perfiles, disciplinas y perspectivas pueden contribuir a explicarla.
Dijo que un buen punto de partida es la experiencia de Esfera Climática, una red de expertas en cambio climático que desde hace tres años trabaja precisamente para conectar el conocimiento académico con el periodismo. Durante este tiempo, la red ha identificado perfiles de distintas disciplinas, territorios y áreas de conocimiento y ha acompañado a periodistas en la búsqueda de fuentes para abordar la cuestión climática desde perspectivas diversas.
En su presentación insitió en que hay que buscar distintos tipos de voces pueden que aportar valor a la información climática, dónde encontrarlas y cómo incorporarlas a la cobertura periodística. Porque mejorar la información sobre cambio climático también implica ampliar la agenda de fuentes: incorporar más disciplinas, más territorios y más perspectivas para explicar una realidad que, precisamente por su complejidad, no puede contarse desde una única voz.
Arnal recogió en su presentación ¿qué es una fuente científica?; los tipos de fuentes científicas; cómo aprende a leer un paper y a encontrar (buenas) fuentes científicas? Muy importante también ¿Cómo contactar con expertas? Qué hacer y qué no hacer, algo que siempre viene muy bien y recomendó algunos tips que te salvarán si te toca cubrir ciencia.
