
Como sucedió en el cuento original “Juan y las semillas mágicas”, el pasado uno de octubre, después de realizar la visita formativa al Centro Nacional de Recursos Genéticos el Serranillo, en Guadalajara, hemos comprobado que las semillas, bien tratadas, pueden ser mágicas. Con ellas se abastece al territorio nacional de semillas forestales seleccionadas y se estudia la mejora genética y los sistemas de producción en vivero de plantas de calidad. Todo ello para conseguir olmos resistentes a la grafiosis, alcornoques y encinas a la seca, y responder a los nuevos desafíos para el cultivo de la trufa.
Comencemos por el principio. El Centro Nacional de Recursos Genéticos Forestales “El Serranillo” fue creado por el Instituto Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ICONA) en el año 1985 con la finalidad de contribuir al éxito de las repoblaciones forestales en el ámbito de la región mediterránea. Depende orgánicamente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y se encuentra adscrito a la Subdirección General de Política Forestal y Lucha contra la Desertificación de la Dirección General de Biodiversidad, Bosques y Desertificación.
El centro dispone de “unas 40 ha para la conservación y mejora genética forestal”, comentó el director de la instalación, José Luís del Pozo que con Felipe Pérez nos ponen al día sobre este tipo de instalaciones. Nos dicen que en España existe una Red de Centros Nacionales de Recursos Genéticos Forestales integrada por los centros de El Serranillo (Guadalajara), Valsaín (Segovia), Puerta de Hierro (Madrid) y Alaquàs (Valencia). Nosotros nos hemos desplazado hasta el primero, localizado en la vega del río Henares, en Guadalajara, y durante toda la jornada pudimos visitar el almacén de semillas; el laboratorio de semillas; el de micorrizas y finalizamos en el invernadero.
Si bien la producción y abastecimiento nacional de semillas forestales fue el primero de sus objetivos, al Centro se le consideró de inmediato como un lugar adecuado para el desarrollo de programas de mejora y conservación de los recursos genéticos forestales. Se puede decir que alberga unas 200 especies de semillas forestales para el sector de viveros.
Es maravilloso que tengamos en nuestros país estos centros, estos bancos de germoplasma donde se conservan semillas y polen a largo plazo, para que esos recursos no se pierdan. Nos han avanzado que se está ultimando la construcción en este emplazamiento del Banco Nacional de Germoplasma. También que se responderá a su trabajo habitual con nuevos desafíos, ya que las poblaciones forestales se enfrentan al cambio global del clima y a las consecuencias de los nuevos patógenos.
Hoy sin duda es un referente nacional en lo relativo al procesado, ensayo y abastecimiento de semillas forestales, a semejanza de otros que a nivel estatal existen en la mayoría de los países de nuestro entorno. Siempre con un objetivo, atender las necesidades públicas y privadas de semillas de especies de interés forestal; garantizando su identidad y calidad fisiológica y genética; estableciendo una reserva estratégica frente a incendios u otros desastres y contribuyendo a la conservación ex situ de recursos genéticos.
Almacén de semillas
Nos comenta Juan Nicolás, con una contagiosa pasión, que anualmente se realiza una campaña de recogida de frutos y semillas forestales y se trasladan al Centro, donde tras su procesado, las semillas serán analizadas y almacenadas, quedando listas para su suministro. Cada lote tiene un nivel apropiado de calidad respecto a pureza, germinación y vigor, a la vez que se asegura en todo momento su correcta identificación. Ello exige una atención meticulosa en todas las fases, pues en cualquiera de ellas se puede dañar irremediablemente la semilla, reduciendo su viabilidad y, a la vez, su potencial tiempo de conservación.
Comprobamos in situ la nave de recepción, la planta de extracción, maquinaria de limpieza y acondicionamiento de semillas y las impresionantes cámaras frigoríficas, todo ello encaminado a conseguir un correcto tratamiento de la semilla en orden a su posterior utilización. Aprendimos el significado de la palabra “Vecería”, un término muy forestal por el cual los árboles frutales alternan cosechas con años de poca o ninguna cosecha y la “Panmixia” que designa el apareamiento sin restricciones dentro de una población, en el que cualquier individuo tiene la misma probabilidad de reproducirse con cualquier otro.
Al término del proceso y de forma periódica, durante su almacenaje las semillas se expiden acompañadas de la documentación acreditativa reglamentaria, quedando asegurada en todo momento la trazabilidad del material suministrado.
Durmancia y latencia
Rubén Mondelo nos recibe en el Laboratorio de Semillas y nos explica, con numerosos ejemplos las líneas de trabajo. Aquí se analizan los lotes de que dispone el Centro. Se conoce la calidad de las semillas, su vigor, longevidad y se aportanr los datos exigidos por la normativa. Se determina el estado sanitario, la pureza, la facultad germinativa o, en su caso, la potencia germinativa, los ensayos al corte o la evaluación del contenido de humedad. Lo mejor de todo esto que se recoge en la documentación es que pudimos verlo en vivo y en directo.
Como centro pionero todo está regulado, así los test se realizan según las normas ISTA (International Seed Testing Association), cuyos métodos estandarizados para el muestreo y análisis buscan su aplicación uniforme. Siempre con el fin de asegurar que son fiables y con resultados reproducibles.
Es impresionante comprobar como la durmancia, la latencia que presentan las semillas de muchas especies forestales obliga a la aplicación de diferentes tratamientos para lograr que germinen incluso más adelante en suelo. En efecto, las semillas de muchas especies que encontramos en nuestros bosques muestran letargos que dificultan la germinación. Se trata de una estrategia de la propia especie, que reserva de su banco anual algunas semillas sin germinar, para que en el caso de una catástrofe no perezca toda la especie, pero su existencia constituye a su vez un problema para su propagación artificial.
Se trabaja con semillas de más de 200 especies de árboles y arbustos forestales. Como muchas de ellas, mayormente especies mediterráneas, no están contempladas en las normas ISTA se hace preciso elaborar y aplicar protocolos propios.
Nos explican que es frecuente la colaboración con otras entidades (centros de semillas o de recursos genéticos, espacios naturales protegidos,…), en particular cuando se trata de especies relícticas o amenazadas que presentan dificultades para germinar.
Ecológico y económico
Cada laboratorio nos iba sorprendiendo más. Cuando llegamos al de mocorrizas, Amaya Álvarez nos explicó que las plantaciones micológicas con especies forestales tienen un alto potencial económico, social y medioambiental y se integran perfectamente en el nuevo paradigma de desarrollo rural en el medio forestal.
España cuenta con una enorme riqueza micológica, siendo una potencia europea. Se generan productos de gran demanda actual y alto precio. Son auténticos motores de inversión privado en territorios de vocación forestal que contribuyen a fijar población rural y, por si fuera poco, se acompañan de técnicas de cultivo que por su bajo impacto son respetuosas con el medio ambiente.
Desde el centro tenían muy claro que se debía ampliar el conocimiento sobre el proceso de micorrización en laboratorio y el manejo en vivero y campo de la planta micorrizada porque se están ofreciendo en el mercado viverístico plantas supuestamente micorrizadas con precios muy elevados. Hasta ahora la ausencia de criterios de calidad, el manejo de campo no contrastado y los numerosos fracasos de algunas de las actuaciones, son defectos estructurales que han ralentizado el desarrollo de estos cultivos micológicos.
En tal sentido, desde el Centro se busca protocolizar la producción de planta micorrizada de calidad y colaborar en la definición y evaluación de su calidad micológica. Todo ello en un proceso que continuará en el futuro con estudios de manejo de plantaciones, y en un marco que busca incrementar el abanico específico, ecológico y territorial de las mismas.
Incluso pudimos ver al microscopio algunas de las especies fúngicas con las que se está trabajando en el Centro como Tuber aestivum, T. borchii y T. melanosporum.

Invernadero de planta forestal
Finalizamos la visita en el invernadero. Nos acompaña Jaime Justo, que ha sido un gran anfitrión durante toda la visita y nos ha preparado la mejor de las agendas para ver todo el Centro y responder a todas nuestras dudas.
Nos adentramos en una infraestructura de investigación y producción de planta forestal, utilizada para controlar las condiciones ambientales y estudiar cómo producir plantas de calidad destinadas a conservación, investigación, restauración forestal y otros proyectos. Seis unidades, junto con una zona sectorizada de cultivo exterior con sombreo.
Las instalaciones cuentan con control ambiental automatizado. Aquí se regula la temperatura del aire y del suelo. La humedad relativa, la radiación solar, el fotoperiodo, el conjunto de procesos que permite a las plantas regular sus funciones biológicas utilizando el número de horas de luz que hay a lo largo de todo el año y el riego y condiciones de cultivo. Todo esto permite realizar ensayos en condiciones mucho más controladas que las que se conseguirían directamente en campo.
Una de las funciones especialmente interesantes del invernadero es la producción y experimentación con planta forestal donde se realiza producción de planta forestal de calidad; producción de planta micorrizada, es decir, plantas asociadas a hongos beneficiosos que pueden favorecer su establecimiento y desarrollo. Producción de planta injertada, especialmente relacionada con especies productoras de bellota, vinculada a proyectos de desarrollo rural. Estudios sobre germinación y cultivo. Conservación y recuperación de especies vegetales. Investigación sobre técnicas de vivero y ensayos para determinar las condiciones óptimas de producción de diferentes especies.
Su objetivo no es únicamente producir árboles para repoblación. También se investigan especies forestales mediterráneas que pueden tener un aprovechamiento productivo, buscando generar conocimiento sobre su cultivo intensivo y su posible utilización para generar rentas en el medio rural. Conseguir una planta capaz de sobrevivir posteriormente a sequía, a las altas temperaturas y a otras condiciones adversas.
El sistema de invernaderos permite modificar las condiciones de cultivo y comparar tratamientos. Por ejemplo, los investigadores pueden estudiar cómo responde una especie a diferentes combinaciones de temperatura, humedad, iluminación o duración del cultivo. Especialmente útil para las especies mediterráneas.
El uno de octubre comprobamos sobre el terreno, como nos gusta, que todos estos años de trabajos de experimentación propia y de colaboración con otros investigadores, permitan poner a disposición de viveristas, repobladores y utilizadores en general una información detallada sobre todos los temas relativos a las implantaciones forestales.
